Javier MoralesVIEW PROFILE →
ALIA, la inteligencia artificial pública de España, entra en juego en 2026
ALIA, la primera infraestructura pública, abierta y multilingüe de inteligencia artificial de Europa, da en 2026 el salto del laboratorio a los servicios públicos. Una mirada serena a la apuesta tecnológica de España.
Como alguien que sigue de cerca la inteligencia artificial, he aprendido a distinguir los grandes titulares de los avances que de verdad dejan huella. El proyecto ALIA, impulsado desde España, pertenece con claridad al segundo grupo. No es un producto llamativo de una empresa privada, sino una infraestructura pública, abierta y multilingüe que en 2026 empieza a dar el salto del laboratorio a los servicios reales. Y es precisamente ese carácter público lo que me parece más interesante de todo el proyecto.
Qué es ALIA
Conviene explicar de qué hablamos. ALIA es la primera infraestructura pública, abierta y multilingüe de inteligencia artificial de Europa, desarrollada por el Centro de Supercomputación de Barcelona. Su modelo insignia, ALIA-40B, cuenta con 40.000 millones de parámetros y ha sido entrenado con cerca de 9,37 billones de unidades de texto en 35 lenguas europeas. Se publicó de forma abierta, bajo una licencia libre, en abril de 2025, un gesto poco habitual entre los grandes modelos actuales.
El músculo de MareNostrum 5
Detrás de un modelo así hace falta una potencia de cálculo enorme. ALIA se ha entrenado en MareNostrum 5, el superordenador de Barcelona capaz de realizar unos 314.000 billones de operaciones por segundo. La máquina está financiada por el consorcio europeo de supercomputación EuroHPC, junto con España, Portugal y Turquía. Contar con esta infraestructura en suelo propio es lo que permite al país aspirar a una cierta autonomía tecnológica, sin depender por completo de terceros.
Lenguas propias y supervisión
Uno de los rasgos que más valoro es su vocación lingüística. A diferencia de muchos modelos centrados en el inglés, ALIA integra el español y las lenguas cooficiales, además de decenas de idiomas europeos. Por si fuera poco, la familia de modelos ha sido verificada por la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, en línea con los estándares de transparencia del reglamento europeo. No es solo cuestión de potencia, sino también de reglas claras y de rendición de cuentas.
Del laboratorio a los servicios
El verdadero examen, sin embargo, llega con las aplicaciones prácticas. El proyecto forma parte de una inversión de unos 150 millones de euros dentro de la estrategia nacional, a la que se suman otros 90 millones para mejorar MareNostrum 5. Para 2026 se prevé su adopción en la administración, con usos como asistentes conversacionales en la agencia tributaria o apoyo al diagnóstico en el ámbito sanitario. Es aquí donde una tecnología pública demuestra, o no, su utilidad real.
Mi lectura serena
Con todo mi interés, prefiero mantener la cautela. Que un modelo sea público y abierto no garantiza por sí solo que funcione mejor que las alternativas privadas, ni que su despliegue en la administración esté libre de tropiezos. Aun así, la idea de fondo, construir una inteligencia artificial transparente, multilingüe y al servicio de lo común, me parece una apuesta sensata y necesaria. La prueba definitiva será ver si ALIA mejora de verdad la vida de los ciudadanos, y no solo las estadísticas.






