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España apuesta por la élite europea de la IA: los modelos públicos ALIA y la carrera por una gigafactoría
España avanza con fuerza en inteligencia artificial. El proyecto público ALIA ofrece modelos en castellano y lenguas cooficiales entrenados en el superordenador MareNostrum 5, mientras un consorcio de grandes empresas compite por albergar una gigafactoría europea.
España está dando pasos firmes para situarse en la primera línea de la inteligencia artificial en Europa. El país combina una doble estrategia que resulta muy ambiciosa. Por un lado, desarrolla su propia familia de modelos públicos de lenguaje, adaptados a sus lenguas y su cultura. Por otro, compite activamente por atraer inversiones millonarias para albergar una de las grandes fábricas de computación del continente.
El proyecto público ALIA
La joya de la corona en el ámbito de los modelos de lenguaje es el proyecto ALIA. Se trata de una infraestructura pública de inteligencia artificial, cuya coordinación recae en el prestigioso Barcelona Supercomputing Center, conocido por sus siglas BSC-CNS. La iniciativa está liderada por la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial y cuenta con una financiación cien por cien pública.
El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue el encargado de anunciar el proyecto el 21 de enero de 2025. Una de las características más distintivas de ALIA es su vocación multilingüe. El sistema opera con más de 35 lenguas europeas, reservando un notable 20 por ciento de su representación para las lenguas del Estado español, es decir, el castellano, el catalán, el valenciano, el euskera y el gallego.
Los modelos ALIA en detalle

El buque insignia de esta familia es el modelo ALIA-40B, que cuenta con la impresionante cifra de 40.000 millones de parámetros. Su entrenamiento requirió más de ocho meses de trabajo en el superordenador MareNostrum 5. Durante este proceso, el modelo se nutrió de 6,9 billones de tokens, una cifra que en la versión final llegó a alcanzar los 9,2 billones, a partir de un corpus de datos de 33 terabytes.
Antes de este gran modelo, el proyecto ya había dado sus primeros frutos con ALIA-7B, un modelo de 7.000 millones de parámetros que tiene el honor de ser el primero desarrollado íntegramente en España. Al frente del BSC se encuentra su director, Mateo Valero. Cabe destacar que los modelos han sido verificados por la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, cumpliendo con los estándares de transparencia europeos.
Cimientos en planes anteriores
El éxito de ALIA no surge de la nada, sino que se apoya sobre una base sólida construida durante años. El proyecto hunde sus raíces en el Plan de Tecnologías del Lenguaje, que se inició allá por el año 2019. Además, se sustenta en proyectos previos de gran valor, como AINA, impulsado por la Generalitat de Cataluña, e ILENIA, coordinado por la propia Secretaría de Estado de Digitalización.
Toda esta labor se enmarca dentro de la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial que el país presentó en 2024. Esta planificación a largo plazo demuestra que la apuesta española por la soberanía tecnológica no es fruto de la improvisación, sino de una visión estratégica coherente. El objetivo final es garantizar que la ciudadanía y las empresas dispongan de herramientas de IA adaptadas a su realidad.
La carrera por las gigafactorías
La segunda gran pata de la estrategia española se centra en la infraestructura de cómputo a gran escala. La Comisión Europea ha puesto en marcha una ambiciosa iniciativa para levantar siete gigafactorías de inteligencia artificial repartidas por todo el continente, con una dotación total que asciende a 30.000 millones de euros. El plazo para presentar las candidaturas finaliza el 12 de noviembre de 2026.
El calendario previsto contempla que la adjudicación de estos macroproyectos se anuncie a principios de 2027, y que las obras de construcción comiencen ese mismo año. Se trata de una oportunidad histórica para cualquier país que aspire a convertirse en un centro neurálgico de la computación europea, y España no ha querido quedarse al margen de esta competición de enorme calado estratégico.
El potente consorcio español
Para optar a una de estas codiciadas gigafactorías, España ha articulado un consorcio de gran solidez financiera. En él participan gigantes del IBEX como el Banco Santander, ACS y Telefónica, cada uno con una participación del 15,67 por ciento. A ellos se suman la empresa Multiverse Computing con un 4 por ciento, la sociedad pública SETT con un 47,99 por ciento y la Generalitat de Cataluña con un 1 por ciento.
El proyecto contempla una movilización total de recursos que asciende a 5.000 millones de euros, con el sector privado controlando el 51 por ciento del capital del consorcio. Al frente de la iniciativa, cuyas ubicaciones previstas son Móra la Nova en Cataluña y San Fernando de Henares en Madrid, se encuentra el consejero delegado Francesc Fajula. Con estos mimbres, España afronta con optimismo su futuro tecnológico.
En definitiva, la combinación de ambos frentes dibuja una estrategia coherente y de largo alcance. Por un lado, los modelos ALIA garantizan la soberanía lingüística y tecnológica del país, ofreciendo herramientas adaptadas a su diversidad cultural. Por otro, la apuesta por una gigafactoría busca dotar a España de la potencia de cálculo necesaria para no depender de terceros. Juntas, ambas iniciativas persiguen un mismo objetivo, situar al país en la vanguardia de la inteligencia artificial europea.





